24h Galicia.

24h Galicia.

Argentinos en Galicia se inquietan ante elecciones presidenciales polarizadas y marcadas por el voto impulsado por la intolerancia.

Argentinos en Galicia se inquietan ante elecciones presidenciales polarizadas y marcadas por el voto impulsado por la intolerancia.

La desafección política y las propuestas del ultraliberal Milei inquietan a una comunidad que pide facilidades para votar en el exterior

SANTIAGO DE COMPOSTELA, 18 Nov. - Este domingo, Argentina está llamada a las urnas para la 2ª vuelta de las elecciones presidenciales con dos candidatos antagónicos: el peronista y actual ministro de Economía, Sergio Massa (Unión por la Patria) y el 'outsider' ultraliberal Javier Milei (La Libertad Avanza). En la 1ª vuelta (22 de octubre) se impuso Massa, contra pronóstico y con un margen ajustado.

En España, los argentinos con derecho a voto sobrepasan los 110.000, en su mayoría en Madrid y Barcelona. Para votar, deben acudir con el DNI al Consulado General al que correspondan que, para los residentes en Galicia, es el de Vigo. El centro permanecerá abierto entre las 8 y las 18,00 horas.

Según ha explicado la Cónsul General de Argentina en Vigo, Silvina Montenegro, a Europa Press, para poder votar (algo opcional cuando se vive fuera del país y obligatorio para los residentes en Argentina), los emigrantes deberán haberse empadronado en el Consulado antes del 25 de abril.

Explica Montenegro que la sede viguesa no solo tiene competencias para la comunidad gallega, también para las provincias de León y Zamora; y el Principado de Asturias. Entre todas, no llegan a 7.000 los argentinos con derecho a voto. Y de ellos, tan solo 266 depositaron la papeleta en la urna en la 1ª vuelta, menos del 4%. Reconoce que tener que desplazarse influye negativamente en la participación.

Mirta Graciela, argentina de 69 años residente en Cambre (A Coruña), clama por el voto por correo en su conversación con Europa Press. "Es muy costoso. Hay un montón de argentinos que no podemos participar. Para otros trámites hacen lo que se llama 'Consulado Itinerante' e instalan oficinas durante unos días en algún hotel... Para votar tenemos que pedir el día en el trabajo, pagar el desplazamiento... Lo suyo es que votemos por correo", defiende.

Mirta emigró junto a su marido, corresponsal de prensa, "va para 36 años". Tras vivir unos años en Madrid, se instalaron en el municipio coruñés desde el que sigue con "enorme preocupación" la situación política de su país, especialmente la candidatura de Milei.

"Me parece un peligro tremendo, una barbaridad. Estamos sufriendo muchísimo por Argentina, que ya está destrozada y van a terminar de deshacerla. Dan terror los planteamientos que hace", apunta Mirta.

Las palabras 'terror' y 'preocupación' serán las que más repita durante toda la conversación. "Niega el genocidio al que nos vimos sometidos aquí, está en contra del aborto, a favor de la venta de órganos (...). Quiere quitar la educación y la sanidad pública cuando un 30% de los ciudadanos están por debajo de la pobreza. No puedes meter a un señor que quiere hacer saltar todo por los aires", advierte.

Se refiere entonces Mirta a una imagen que, comenta, circula estos días por los Whatsapps de la comunidad argentina y que dice: "la hormiga, por miedo a la cucaracha, votó al matarratas y murieron todos".

"No se puede votar por odio, desde fuera se ve tan claro", lamenta.

El principal problema, además de una inflación "galopante" y un contexto económico general "muy malo", es que ninguno de los candidatos son "queridos por el pueblo" y representan, además, los dos polos opuestos del país.

Mirta Liliana, de 65 años y residente en la ciudad herculina, comparte con Mirta Graciela el diagnóstico, además del nombre. Bromea Graciela con que ambas son hijas de la generación que se crió con Mirtha Legrand, estrella de la televisión argentina.

Esta mujer llegó hace 22 años a España, concretamente el 16 de diciembre, tras el corralito y poco antes de los disturbios de la Plaza de Mayo. "Vinimos para buscar la posibilidad de una vida mejor, sobre todo para mi hijo, que en ese momento tenía 18 años", relata.

Aunque no votará este domingo porque, al no vivir allí, considera que deben hacerlo "a los que de verdad lo sufren", los argentinos residentes en el país, también se muestra muy preocupada por la polarización política y social y, como a su tocaya, Milei le despierta mayor desasosiego. "No me gusta ninguno de los dos, pero Milei de ninguna manera. No sé si son conscientes de lo que puede llegar a suponer. Está desquiciado. No lo veo en la asamblea de la ONU, por ejemplo", comenta.

Rememora Mirta los inicios de Milei en la televisión, como tertuliano. "Transmite violencia. Acababa apagando la televisión o cambiando de canal. Me ponía nerviosa. No lo aguantaba. Su mensaje no me llega por las formas", afirma.

"Hay gente que dice: 'No va a hacer todo lo que dice', pero ¿y si lo hace? Me preocupa él y me preocupa la sociedad que lo sigue. Es verdad que Argentina es un país especial y raro de entender, hay que estar allí y no puedes juzgar desde aquí, pero... No sé, para que esos mensajes calen en la sociedad, algo le tiene que pasar a esa sociedad".

Mirta Liliana prefiere no hablar de política con su familia argentina, precisamente para evitar esas fricciones que pueden surgir al defender posiciones tan opuestas en el clima de rechazo imperante en el país. "Hay una grieta insalvable. Y Milei está profundizando esa grieta", lamenta.

Por contra, Mirtha Graciela reconoce que su familia está "absolutamente desesperada", como sus amigos. "Hablo con amigos de toda la vida, que son de estratos sociales totalmente diversos y solo cuatro personas van a votar a Milei. Con argumentos que dan terror. Votan por odio", lamenta.

Odio al de enfrente, en este caso, al peronista Sergio Massa, que tampoco despierta la simpatía de las consultadas para el reportaje.

Graciela apunta que Massa debería "cambiar" y "hacer algo". "Porque hasta ahora... Entendemos que es un ministro y sigue órdenes, pero...", deja en el aire lo que concreta Liliana. "Es insulso. Massa ni es peronista ni otra cosa. Es massista. Y no sé si se puede resolver todo esto siendo massista", reflexiona.

Aunque le reconoce su preparación y su capacidad dialéctica, además de ser un "político