Gallegos en Suiza expresan su pesar por el devastador incendio en la estación de esquí de Crans-Montana durante la celebración de Año Nuevo.
SANTIAGO DE COMPOSTELA, 2 de enero.
La comunidad gallega en Suiza está lidiando con las secuelas emocionales de una tragedia que ha dejado huella en las celebraciones del Año Nuevo en Crans-Montana, una conocida estación de esquí en el cantón de Valais. Un accidente devastador en un local de ocio ha conmocionado tanto a los residentes locales como a quienes han emigrado buscando nuevas oportunidades.
En un emotivo testimonio enviado a Europa Press, José Gil, presidente de la Asociación Cultural As Xeitosiñas, ha calificado la situación de "grave desastre", subrayando la falta de medidas adecuadas para garantizar la seguridad en lugares con alta afluencia de público.
"La naturaleza no da tregua", comentó Gil, reflexionando sobre cómo el desprecio hacia las precauciones necesarias puede resultar en tragedias. La ausencia de salidas de emergencia y las deficiencias en infraestructura han sido determinantes en este doloroso incidente.
Además, insistió en que este tipo de eventos trágicos son más comunes de lo que debería ser. "Ya hemos visto esto antes; es una pena que sigamos repitiendo los mismos errores. La desdicha golpea, y duele profundamente", expresó.
En un mensaje de condolencias, la asociación Irmandade Galega na Suiza se ha unido al luto colectivo, ofreciendo su "apoyo y pésame" a las familias de quienes perdieron la vida. "Es devastador, especialmente por la juventud de algunas de las víctimas. No hay palabras que puedan aliviar el dolor de esta situación", lamentaron desde la organización.
"Frente a tragedias como esta, las palabras parecen fútiles; no hay consuelo que pueda mitigar el sufrimiento", añadieron, reiterando que sus pensamientos están con los afectados y sus seres queridos. A través de sus redes sociales, emitieron un mensaje significativo con un lazo negro, mostrando su solidaridad al afirmar: "Estamos con Crans-Montana".
José Gil también ha puesto en el punto de mira las deficiencias estructurales de estos establecimientos, que a menudo superan su capacidad de aforo, lo que complica las evacuaciones en casos de emergencia. "Metemos a mil personas en un lugar que debería albergar solo a 200; aunque a veces todo parezca funcionar, en situaciones críticas es un caos", lamentó.
A pesar de la magnitud de la tragedia, Gil reconoció la rápida respuesta del sistema de emergencias suizo, que actuó con eficiencia al trasladar a los heridos en helicóptero a diferentes hospitales, salvando vidas en el proceso.
Según los reportes oficiales, el incendio, resultado de una explosión, ha cobrado la vida de cerca de 40 personas y ha dejado a más de un centenar con heridas de diversa gravedad. Muchos han sido derivados a centros médicos en grandes ciudades como Zúrich, Berna, Lausana y Rennaz.
La fiscal general del cantón de Valais, Béatrice Pilloud, ha informado que, tras la investigación inicial, se descarta el atentado como causa del desastre. Detalló que el siniestro comenzó alrededor de la 1:30 a.m. del 1 de enero, resultando en un devastador incendio que arrasó el local.
El comandante de la Policía del cantón, Frédéric Gisler, ha indicado que se están tomando medidas para identificar a las víctimas y se ha abierto una exhaustiva investigación para esclarecer las causas del incendio que dejó esta trágica huella en la comunidad.
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