En la mañana del lunes 12 de enero, Lugo se convirtió en el escenario de una significativa manifestación agrícola, donde un centenar de tractores tomaron las calles en respuesta a la convocatoria de Agromuralla y Gandeiros Galegos da Suprema. Los manifestantes, que incluyeron a cientos de trabajadores del sector agroganadero, expresaron su preocupación por los impactos negativos que el acuerdo comercial entre la Unión Europea y Mercosur podría acarrear para el futuro de la agricultura local y la seguridad alimentaria.
La protesta comenzó puntualmente a las 12:00 frente al edificio de la Xunta de Galicia. Tras una espera de más de dos horas, los tractores que venían desde Garabolos se unieron a la movilización, avanzando por la avenida da Coruña y bordeando la emblemática ronda de la Muralla. Finalmente, los vehículos se estacionaron frente a la Subdelegación del Gobierno, provocando un corte de tráfico que duró varias horas.
Una vez los tractores llegaron al lugar, se procedió a la lectura de un manifiesto, seguido de una marcha hacia la Subdelegación del Gobierno. Durante esta caminata, los participantes alzaron sus voces en un coro de consignas que rechazaban el acuerdo comercial, abogando por un control sanitario más estricto sobre los productos importados. La manifestación estuvo encabezada por una pancarta que proclamaba "Con la comida no se juega, no al tratado de Mercosur" y además llevaron un ataúd simbolizando el posible colapso del sector primario, junto a carros de la compra cargados con productos que hoy están prohibidos en Europa, pero permitidos en los tratados de Mercosur, como el clembuterol.
La protesta contó con la presencia de varios líderes políticos. Entre ellos, el delegado territorial de la Xunta, Javier Arias, y la presidenta provincial del Partido Popular, Elena Candia. También asistieron representantes del Bloque Nacionalista Galego, como Rubén Arroxo, y el alcalde socialista de Cervantes, Benigno Gómez Tadín.
Los manifestantes hicieron hincapié en que el acuerdo con Mercosur podría conducir a la desaparición del sector primario en Galicia, enfatizando que los principales perjudicados serían los consumidores. "Los ganaderos tienen claro lo que comen; el riesgo recae en los demás, que consume productos impróprios, como los que tienen hormonas y antibióticos prohibidos en Europa desde hace años", afirmaron con preocupación. José Núñez de Gandeiros Galegos da Suprema alertó sobre la pérdida de soberanía alimentaria que este tratado podría implicar, advirtiendo que "eso nos condenaría a la extinción".
Las organizaciones que fomentaron esta concentración hicieron eco de su deseo de que España se aleje del acuerdo, siguiendo el ejemplo de naciones como Francia y Alemania. Además, demandaron conocer las medidas que el Gobierno tiene en mente para abordar las consecuencias que se avecinan. Explicaron que el sector agropecuario español opera bajo altos estándares de calidad y se vería obligado a competir con grandes potencias agrícolas que imponen exigencias mucho más laxas, situación que consideran "una competencia desleal total". Pablo González, de Agromuralla, subrayó la falta de conciencia pública sobre la gravedad del asunto y pidió "más información" al respecto.
La movilización de Lugo marca el inicio de un calendario indefinido de protestas en defensa del sector. Noelia Rodríguez, presidenta de Agromuralla, enfatizó que el sector necesita explicaciones claras sobre los supuestos beneficios del tratado, así como garantías de que todos los involucrados en la producción cumplirán los mismos estándares de calidad. "No podemos permitir que se pongan en riesgo la salud pública a través de la alimentación, cuando sabemos que los productos de Mercosur llegan con niveles de calidad muy bajos", concluyó con determinación.
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