Cien hombres, entre ellos Touriño, Laxe y Leiceaga, respaldan un manifiesto en contra de la gestión del caso Tomé.
En un movimiento significativo dentro del PSOE gallego, renombrados exlíderes como Emilio Pérez Touriño y Fernando González Laxe han unido fuerzas con otros destacados socialistas en un manifiesto que respalda la decisión de Silvia Fraga de renunciar a su puesto como secretaria de Igualdad. Esta dimisión se produce en el contexto de graves acusaciones de acoso sexual que han salpicado a José Tomé, quien hasta ahora ocupaba la presidencia de la Diputación de Lugo y el cargo de alcalde de Monforte.
Según fuentes cercanas al partido, el número de firmantes ha alcanzado casi las 350 personas, incluyendo a una centena de hombres destacados en la militancia socialista. Entre ellos se encuentra Javier Losada, exalcalde de A Coruña y actual miembro del Consejo de Estado, así como otros veteranos como Ricardo Varela y Francisco Cerviño.
El respaldo al manifiesto no se limita a las figuras históricas: en días recientes, otros militantes con roles institucionales se han sumado, como Anxo Arca, alcalde de Padrón; el senador Rafael Rodríguez Villarino; y el concejal Jorge Domínguez Castro, de Corcubión.
El manifiesto, que emergió el pasado domingo de la iniciativa de siete alcaldesas socialistas, lideradas por Inés Rey, alcaldesa de A Coruña, ha sido signado por más de 60 mujeres que apoyan la renuncia de Fraga.
Las firmantes han expresado en el 'Manifiesto abierto por el feminismo en el PSdeG-PSOE' que la dimisión de Fraga es "un acto de compromiso feminista" que las representa profundamente, sumándose ya más de 230 mujeres al apoyo a esta causa.
El grupo incluye a destacadas líderes como María Barral, alcaldesa de Betanzos; Uxía Oviedo, regidora de Maceda; y otras representantes municipales que han levantado la voz a favor de un cambio significativo en la cultura interna del partido.
Entre las firmantes también hay figuras históricas en la lucha por la igualdad, como Carmen Morón, exdiputada que desempeñó un papel clave en la tramitación de la Ley contra la violencia de género durante el mandato de José Luis Rodríguez Zapatero, así como Marisol Soneira y Carmen Cajide.
El manifiesto expresa conmoción y desencanto ante las denuncias de acoso que han surgido en el seno del partido, aludiendo a la preocupación por la credibilidad del PSOE y la necesidad urgente de abordar estos casos con seriedad, aunque sin mencionar específicamente los incidentes recientes en cuestión.
Las firmantes reafirmaron su compromiso de no permanecer "impasibles" ante la salida de Fraga, subrayando su deseo de defender su labor en un entorno de presión mediática que, según ellas, no refleja la realidad de su trayectoria.
Desde un lugar de lealtad al partido, han demandado una investigación seria y transparente para proteger a las víctimas y asegurar la integridad de las instituciones, señalando que la confianza del público depende de una respuesta firme y decidida ante la violencia de género.
El manifiesto deja claro que "no hay lugar para el acoso sexual ni para el machismo" dentro del movimiento socialista, con voces destacadas desde diferentes municipios que demandan un enfoque más ético y responsable en el manejo de tales situaciones.
Asimismo, ha encontrado apoyo entre diputadas y exdirigentes del partido que han clamado por la rendición de cuentas, reiterando que aquellos que obstruyen o minimizan estas cuestiones también deben asumir su parte de responsabilidad.
Este manifiesto surge en un momento crítico, justo dos días tras la declaración de varios alcaldes y líderes socialistas de Ourense, quienes afirmaron que quien no actúe con integridad en estos casos se convierte en cómplice y debe renunciar a sus cargos.
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