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Veinte años de transición en el PPdeG: de la adversidad tras Fraga a consolidar un bastión.

Veinte años de transición en el PPdeG: de la adversidad tras Fraga a consolidar un bastión.

SANTIAGO DE COMPOSTELA, 14 de enero.

Hace veinte años, Alfonso Rueda ocupaba el cargo de secretario municipal en Cambados, mientras que su trayectoria lo había llevado a estar vinculado a la Xunta en un puesto intermedio bajo la tutela de Jesús Palmou. En aquel momento, el Partido Popular (PP) gallego se encontraba en plena transformación, y la figura de Manuel Fraga, considerado un líder emblemático, daba paso a nuevos liderazgos, siendo Alberto Núñez Feijóo quien asumiría la dirección del partido el 15 de enero de 2006.

En una reciente charla con Europa Press, Palmou recordó cómo recibió la encomienda de Fraga, quien lamentablemente fallecería años más tarde en un 15 de enero, para garantizar un relevo que se realizara de manera organizada en un contexto complicado tras la pérdida del gobierno gallego. A su vez, Palmou ha señalado que su única apuesta era abrir las puertas a una "democracia" interna.

Palmou considera que ha cumplido con su misión, destacando los resultados electorales que han reafirmado la posición del PPdeG desde su recuperación del gobierno en 2009. Esta trayectoria se traduce en cinco mayorías absolutas consecutivas, cuatro bajo el liderazgo de Feijóo y la más reciente bajo Rueda. Sin embargo, el desafío del poder local urbano sigue siendo una asignatura pendiente para el partido, que actualmente solo gobierna en una de las siete ciudades gallegas: Ferrol.

La actual dirección del PPdeG se muestra optimista respecto a la posibilidad de mejorar su desempeño en los venideros comicios municipales y trabaja sin descanso en su maquinaria interna. No obstante, reconocen que han logrado consolidar a Galicia como un "bastión" popular, a pesar de que contar con mayorías absolutas se ha convertido en una rareza. Rueda mismo ha reiterado que recuperar el control de la Xunta y enfrentar los retos posteriores no ha sido un camino sencillo.

“Feijóo supo mantener la cohesión y la esperanza en un partido que se encontraba perdido tras la desaparición de Fraga, y sería muy fácil que todo se hubiera desmoronado. Sin embargo, ocurrió lo contrario. No fue una tarea fácil, era nuestra primera vez en la oposición tras un largo periodo, pero logramos salir adelante”, sintetiza Rueda.

A lo largo de estas dos décadas, marcadas por diversos momentos de tensión, incluida la salida de Feijóo hacia el PP nacional, el PPdeG ha sabido mantenerse fiel a su lema: ser "el partido que más se asemeja a Galicia", aunque con un claro sentido de adaptación a los cambios sociales.

La actual dirección del partido exhibe con orgullo el legado dejado por Fraga, enfatizando que, a pesar de los intentos de la izquierda por reinterpretar la Historia de España, el PP se compromete a defender a su fundador, reconocido como uno de los padres de la Constitución. Las voces del fraguismo, como las de Palmou y otros exconselleiros, coinciden en que "don Manuel estaría orgulloso".

Entre estos exdirigentes se encuentran Enrique López Veiga y José Manuel Barreiro, quienes junto con el fallecido Xosé Cuíña y Feijóo, compitieron en una elección interna en la que Feijóo salió victorioso en enero de 2006 tras ajustar su candidatura con el apoyo del dirigente lucense.

Barreiro recuerda la tensión de sustituir a una figura tan emblemática, pero no ha percibido el proceso como particularmente duro. Tanto él como López Veiga están de acuerdo en que, a pesar de los retos, el PPdeG ha conseguido mantener los valores que Fraga defendió, como el galleguismo. Aunque algunos postulados han cambiado, como la defensa del Estatuto de autonomía en pie de igualdad con Cataluña, esta ya no es una prioridad para el partido.

López Veiga sostiene que en 2006 "ganó el que debía ganar", refiriéndose a Feijóo, y ambos comparten la visión de que lideró con generosidad, logrando mantener la unidad en el partido. Palmou también subraya la importancia de ciertos retos pendientes y está convencido de que Fraga desearía un mayor esfuerzo para que el Senado se convierta en una auténtica representación territorial.

Al mirar hacia atrás, la figura de Feijóo se erige como central en las dos grandes transiciones que ha atravesado el PPdeG en las últimas dos décadas: primero, al reemplazar a Fraga y más tarde, cuando se trasladó a Madrid.

Veinte años atrás, Feijóo estaba moldeando un nuevo liderazgo en el PPdeG, buscando preservar el galleguismo que Fraga había defendido y unificar al partido frente a las divisiones provinciales, logrando recuperar la Xunta en 2009.

El 21 de diciembre de 2005, junto a Barreiro, anunciaron la incorporación de este último a su candidatura, en un proceso interno del que ya se habían retirado otros competidores. Feijóo llegó al mando con un mensaje de renovación y compromiso con Fraga, prometiendo no ser "Judas".

La elección fue ratificada por el 96% de los compromisarios, y Feijóo enfatiza que fue un proceso de primarias auténtico, dada la intensa búsqueda de apoyos. Paula Prado, actualmente secretaria general del PPdeG, también coincidió con esa percepción, que ha sido objeto de burla por parte de sus adversarios políticos.

Pieza fundamental del partido, Prado había dado a luz pocos meses antes del congreso y formaba parte de un grupo de jóvenes militantes que anhelaban un cambio generacional. Este grupo promovió la candidatura de Feijóo en Santiago de Compostela y contribuyó al éxito de la renovación en un partido que por mucho tiempo había estado en la oposición.

“La renovación del partido estaba estancada. No había oportunidades para los jóvenes y Feijóo supo impulsar tanto la renovación como la unión”, destacó Prado en una entrevista con Europa Press, recordando algunas iniciativas que se implementaron en aquel entonces. Ella misma llegó a aparecer en una campaña de afiliación.

Prado también considera que Fraga se sentiría “orgulloso” del estado actual del PPdeG. “Continuamos defendiendo el galleguismo y el entorno rural”, afirma, y cree que el partido ha sabido adaptarse a una Galicia más moderna, percibiendo que sus liderazgos ahora están más conectados con la realidad. “Rueda es un líder muy cercano, y hoy en día incluso nos apoya gente que ni siquiera había nacido durante la era de Fraga”, concluyó.

¿Y cómo llegó Rueda a convertirse en el número dos de Feijóo en 2006? Se dio un traspaso de liderazgo en el que el entonces secretario general solicitó consejo a Palmou, quien ya había manifestado su deseo de no continuar en el cargo. “Él también anhelaba un cambio, y me dejó claro que no buscaba una persona que estuviese especialmente marcada”, recordó Rueda.

Con 37 años, Rueda ya tenía un amplio conocimiento del partido, al que había llegado a través de las Novas Xeracións, y la experiencia de haber trabajado con Palmou. Ambos acordaron reunirse, y tras esa conversación, Rueda aceptó el reto de ser el secretario general de Feijóo, convencido de que era un momento crucial, aunque muchos no lo pensaran así. "Era una cuestión de compromiso y de apuesta personal", remarcó Rueda, quien, dos décadas después de ese "sí", ahora preside la Xunta y ha llevado al PPdeG a su quinta mayoría absoluta consecutiva.