El pasado miércoles, Santiago de Compostela se convirtió en el escenario de una poderosa manifestación en la que cientos de docentes salieron a las calles para simbolizar el "entierro" de la educación pública en Galicia. Esta protesta, organizada en el contexto de una huelga de 48 horas convocada por los sindicatos CIG y STEG, busca visibilizar las crecientes preocupaciones del profesorado ante los constantes recortes en el sector educativo.
Los asistentes, acompañados por un grupo representativo que incluía a un individuo vestido de arzobispo y dos "curas", realizaron un recorrido que comenzó en el Parlamento gallego y culminó frente a la sede de la Xunta. Durante el trayecto, hicieron paradas en emblemáticos lugares como la Praza de Galicia, donde llevaron a cabo momentos de silencio como tributo a la enseñanza pública.
Con crespones negros y velas en mano, los manifestantes expresaron su descontento al unísono, lanzando consignas que enfatizan el carácter del sistema educativo: 'O público é servizo e o privado beneficio', 'O ensino é un dereito e non un privilexio', además de resaltar la lucha del profesorado con, 'A profe loitando tamén está ensinando' y 'Román vas ir ao paro'.
Antes de iniciar la marcha, Laura Arroxo, secretaria nacional de CIG-Ensino, explicó las principales demandas de los docentes, que abarcan desde la reducción de ratios y horas lectivas hasta la eliminación de la "burocracia absurda", haciendo hincapié en la necesidad de atender la diversidad en el aula.
La secretaria también comentó sobre la imperiosa necesidad de incrementar los recursos humanos en las escuelas, exigiendo una mayor inversión en el sector educativo para garantizar la calidad de la enseñanza. "Estamos aquí simbolizando el entierro de la educación pública porque se han aprobado unos presupuestos para 2026 que no contemplan la inversión necesaria en este ámbito", enfatizó Arroxo.
Comba Campoi, secretaria de organización de STEG, destacó el respaldo mayoritario de los profesores a la huelga, señalando que su participación ha sido creativa y contundente, lo que subraya la relevancia de sus reivindicaciones en el contexto actual.
En contraposición, la Consellería de Educación estimó que el seguimiento de la huelga fue del 10,03% y acusó a los sindicatos de fomentar el conflicto, sosteniendo que en Galicia ya existe un marco de negociación. Román Rodríguez, conselleiro de Educación, se refirió a un acuerdo firmado por otros sindicatos en 2023 como un paso hacia la mejora del sistema educativo.
El conselleiro también expresó su pesar por la coincidencia de la huelga con el periodo de evaluaciones, argumentando que esta situación genera malestar en las familias y alumnos. La secretaria de CIG-Ensino, por su parte, defendió que el seguimiento a la huelga ha sido mayoritario y criticó al conselleiro por no interactuar con los sindicatos ni atender sus preocupaciones.
Finalmente, Marcos Sueiro, portavoz de Erguer Compostela, mostró su apoyo a la huelga y enfatizó la importancia de la participación del alumnado en las movilizaciones. "Esta situación afecta directamente a estudiantes y profesores, y es fundamental que todos estemos unidos en esta lucha por la educación pública", concluyó, subrayando el impacto negativo que las políticas privatizadoras tienen sobre la enseñanza en Galicia.
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