El 14 de diciembre, la Policía Local de Santiago de Compostela se enfrentó a una situación alarmante durante el turno matutino. De los ocho agentes programados para laborar, solo se presentaron dos: un inspector y un oficial. Los otros seis miembros comunicaron en distintos momentos que no podían asistir debido a "indisposición".
Frente a esta emergencia, el Ayuntamiento tomó medidas inmediatas para evitar el cierre del túnel del Hórreo, que ya había estado cerrado en tres ocasiones en las últimas dos semanas. Para garantizar la vigilancia necesaria, se apoyaron en la empresa encargada del mantenimiento del túnel, que se movilizó para proporcionar personal alternativo. Este tipo de vigilancia suele ser responsabilidad de la Policía Local a través de la Sala de Pantallas.
Este hecho se produce en un contexto de creciente descontento entre los agentes de Policía Local y Bomberos, quienes están demandando mejoras en sus condiciones laborales. La negativa mayoritaria a realizar horas extra, una práctica que normalmente se utiliza para cubrir déficits de personal, ha incrementado la dificultad en la prestación del servicio.
Testigos cercanos a la situación informaron que, antes del inicio del turno, tres policías notificaron su incapacidad para trabajar. Posteriormente, a las 09:00 horas, otros dos agentes enviaron mensajes similares, y alrededor de las 10:00, el encargado de la Sala de Pantallas también se declaró indispuesto.
Las negociaciones entre el Gobierno local y los sindicatos de estos servicios esenciales continuarán en las próximas semanas, con un enfoque especial en la cantidad de horas extra que se deben regular, ya que este ha sido un punto central de disputa en las conversaciones laborales.
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