24h Galicia.

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Pontón y Besteiro responden a Rueda sobre el "colapso" sanitario, acusándolo de ignorar al Ministerio.

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La sesión de control en el Parlamento de Galicia de este miércoles puso de relieve la creciente preocupación sobre la sanidad pública en la comunidad. Los líderes del BNG, Ana Pontón, y del PSdeG, José Ramón Gómez Besteiro, criticaron fuertemente al presidente de la Xunta, Alfonso Rueda, quien atribuyó la crisis sanitaria actual a la huelga en contra del Ministerio de Sanidad, descalificando a sus oponentes por su supuesta pasividad al respecto.

En su intervención, Besteiro comenzó aludiendo a la manifestación programada para el próximo domingo en Santiago de Compostela, en la que la ciudadanía busca que se escuche su protesta contra las largas listas de espera y la sobrecarga de los servicios sanitarios. Hizo un llamado a que el presidente no ignore el "clamor" popular, destacando la urgencia de abordar estos problemas que afectan gravemente a la salud de los gallegos.

El líder del PSdeG no escatimó críticas a lo que considera una "autocomplacencia" por parte del gobierno gallego, señalando que Galicia ocupa una de las últimas posiciones en lo que respecta a la remuneración del personal sanitario y que, bajo la gestión del PP, ha aumentado el número de gallegos que optan por un seguro médico privado, reflejando la deficiencia del sistema público.

A su vez, Ana Pontón, líder del BNG, se unió a las críticas, subrayando la desastrosa situación de la atención primaria, donde el funcionamiento es insostenible y las urgencias están abarrotadas. Cuestionó la decisión de Rueda de priorizar proyectos turísticos en lugar de soluciones reales para el sistema sanitario, lo que, según ella, indica una clara falta de compromiso con las necesidades de la población.

Pontón no sólo enfatizó la crisis de las urgencias, donde pacientes deben esperar horas en pasillos para ser atendidos, sino que también enfatizó que esta situación es resultado de una política deliberada que deteriora la sanidad pública en beneficio de intereses privados. Acusó a Rueda y al PP de haber recortado drásticamente los fondos destinados a la atención primaria, lo que resulta en miles de niños sin pediatras y un personal sanitario abrumado.

En ese contexto, la líder del BNG demandó recuperar los fondos recortados y proponer un esfuerzo real para que los hospitales operen a toda capacidad, trabajando incluso en horarios extendidos para reducir las listas de espera. Su mensaje fue claro: si el presidente no puede afrontar la situación, debería permitir que otros lo hagan.

El presidente Rueda no tardó en responder, dirigiendo parte de su crítica hacia los líderes de la oposición, reprochándoles su falta de acción frente a la gestión del Ministerio de Sanidad que él culpa por la crisis actual. Según su declaración, la huelga de los médicos es un factor que ha llevado a la suspensión de muchos actos médicos, lo que considera una falta de voluntad de negociación del gobierno central.

En su defensa, Rueda acusó al BNG de mantener una doble moral, siendo críticos en Galicia, pero callando ante el gobierno de Madrid. Subrayó que la propuesta presupuestaria para el 2026 contempla un aumento significativo en los fondos destinados a la sanidad, incluso más de lo asignado durante el gobierno anterior, lo que según él refleja una mejora en la gestión.

En un tono confrontativo, el presidente también abordó temas como las manifestaciones del BNG, criticando su enfoque basado en la protesta en lugar de soluciones constructivas, incluso aludiendo a un caso de vertidos en el que cuestionó su posicionamiento tras la decisión judicial de archivar la causa.

Por su parte, el secretario xeral del PSdeG, Besteiro, planteó la necesidad de negociar un nuevo modelo de financiación para Galicia, advirtiendo que una falta de acción en ese sentido sería una muestra de debilidad política. Argumentó la importancia de construir un modelo que garantice los recursos necesarios para mejorar los servicios públicos, especialmente en un momento donde la negociación es viable.

El presidente gallego, sin embargo, descalificó los argumentos de Besteiro, asegurando que las decisiones del gobierno central perjudican a Galicia, y reforzó su mensaje de que los servicios públicos en la comunidad están en mejores manos que en otras regiones de España, contradiciendo así las críticas de la oposición.