La magistrada del Juzgado de Instrucción número 3 de Ourense ha concluido la investigación del robo de armas en un búnker de la comisaría ourensana y del supuesto suicidio de un agente de la Policía Nacional de Ourense en abril de 2016. Según el auto, los hermanos gemelos, también agentes de la Policía Nacional, habrían matado al compañero con un tiro en la cabeza para evitar ser delatados. Posteriormente, modificaron la escena del crimen para que pareciese un suicidio. La jueza señala que existen indicios para concluir que los dos investigados pueden ser autores del delito de asesinato u homicidio, así como de un robo con fuerza.
La investigación iniciada en 2106 apuntaba a que los hermanos eran los autores del robo y de los escritos anónimos enviados a la unidad de Asuntos Internos. La relación entre los hermanos y la víctima era de amistad y compartían su afición por el tiro. Todo cambió cuando los gemelos fueron trasladados y privados de ciertas funciones por la llegada de un nuevo comisario. Los investigados se sintieron menoscabados profesionalmente y, al verse privados de todo ello, idearon un plan para perjudicar tanto a los compañeros con los que tenían rivalidad profesional como a los mandos policiales.
Los investigados crearon rastros falsos para perjudicar a otros policías y, además, accedieron al búnker sin autorización para llevarse seis armas y enviar escritos anónimos a la unidad de Asuntos Internos. Todo esto fue atribuido a otros policías. La jueza cree que los hermanos "temerosos de que su compañero terminase por confesar, prepararon su muerte".
Los indicios recogidos en el auto son varios. Además del intercambio de correos electrónicos desde el mail de la víctima, se hallan muestras de ADN de los dos investigados en el papel con pólvora que fue localizado bajo el cuerpo sin vida del agente. La pólvora encontrada debajo del cadáver y en el jersey que vestía el fallecido es idéntica a la hallada en el interior de un cartucho localizado en las taquillas de los dos hermanos. También se hallaron residuos específicos de disparo en el papel situado bajo el cuerpo de la víctima y en la parte trasera de su jersey, en cantidad superior a la que corresponde a un disparo. Las manchas de salpicadura de sangre en las proximidades de las extremidades del fallecido también avalan la intervención de una tercera persona.
Después de siete años de instrucción, la jueza ordena la transformación de las actuaciones en procedimiento para ser enjuiciado con jurado popular. El Sindicato Unificado de Policía, personado en la causa, ha querido ensalzar "el trabajo exhaustivo y exigente de la UDEV" de la comisaría ourensana y ha valorado "la determinación" de la jueza, que "permitirá enjuiciar lo sucedido en dependencias policiales la tarde del 9 de abril de 2016".
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