En Santiago de Compostela, el 27 de agosto, se ha dado un importante golpe a la delincuencia organizada. La Guardia Civil ha logrado desmantelar una banda dedicada al robo de cable de cobre, arrestando a tres de sus miembros más destacados. Este grupo criminal está presuntamente relacionado con al menos cuatro robos en las provincias de Lugo y A Coruña.
De acuerdo con la información proporcionada por el Instituto Armado, la operación se llevó a cabo tras varios meses de investigación, en los que se detectó la sustracción de grandes cantidades de cable de cobre, esencial para la infraestructura telefónica.
Los agentes pudieron identificar a los delincuentes, todos ellos originarios de Valencia, que habían establecido sus operaciones en localidades como Guitiriz, en Lugo, y Betanzos, en A Coruña. Esta movilidad les permitía llevar a cabo su actividad delictiva de manera más eficaz.
Con un modus operandi bien definido, la banda se desplazaba a zonas rurales y boscosas, cerca de carreteras secundarias, para desvalijar cableado que se encontraba fuera del alcance de las miradas curiosas. Este enfoque les permitía realizar sus fechorías sin ser detectados fácilmente.
Una vez que seleccionaban un objetivo, el grupo empleaba vehículos alquilados en Valencia a nombre de personas no relacionadas con la organización para dificultar su identificación. Su estructura operativa incluía un vehículo lanzadera que revisaba la ruta en busca de posibles controles policiales, manteniendo así una comunicación constante entre los miembros.
Los robos se ejecutaban durante la noche, lo que, sumado a su rápida movilidad y a los frecuentes cambios de ubicación, complicaba las labores de seguimiento por parte de las fuerzas del orden. En el lugar del delito, los delincuentes cortaban el cable en secciones manejables, cargándolos rápidamente en una furgoneta para ser trasladados a un lugar seguro.
La investigación policiaca logró anticipar el siguiente ataque de la banda, lo que permitió establecer un dispositivo de vigilancia que culminó en la captura del grupo cuando intentaban abandonar la provincia.
Al registrar los vehículos, los agentes hallaron 4.400 kilogramos de cable de cobre, herramientas de corte, una escalera, ropa oscura, linternas y guantes. Además, se encontraron 1.770 euros en efectivo. Como resultado, se confiscó uno de los vehículos involucrados y se restituyó el cable al propietario legítimo.
Las autoridades han indicado que la investigación sigue activa y no se descartan nuevas detenciones en el futuro. Se estima que el valor del material robado supera los 60.000 euros, lo que subraya el impacto de esta actividad delictiva en las comunidades afectadas.
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