¿Por qué el racismo en la vivienda nos afecta a todos en Galicia?
El racismo en el acceso a la vivienda afecta a migrantes en Galicia y aumenta la desigualdad. ¿Qué podemos hacer para cambiarlo?
Este lunes, en Santiago de Compostela, más de una semana de acampada denuncia un problema que nos toca a todos: el acceso a la vivienda para migrantes y racializados. La concentración busca visibilizar cómo el racismo y la especulación hacen imposible que muchas personas puedan tener un techo digno.
El colectivo denuncia que, en la práctica, las personas racializadas enfrentan precios abusivos, condiciones de explotación y obstáculos que casi nadie ve en el día a día. La vivienda, en lugar de ser un derecho, se ha convertido en un bien de mercado que solo unos pocos pueden permitirse, dejando a muchos en la calle o en condiciones precarias.
¿Qué consecuencias tiene esto? Para las familias, la inseguridad y la desigualdad crecen. Para la comunidad, aumenta la tensión social y la exclusión. Y para todos, implica que los derechos básicos se vulneran, alimentando un sistema que favorece el enriquecimiento de unos pocos a costa de la pobreza de otros.
Para los ciudadanos, significa que si no ponemos atención, este problema puede agravarse y afectar a más personas. La vivienda debe ser un derecho, no una moneda de cambio para el beneficio de unos pocos. Es momento de exigir políticas que combatan la discriminación y regulen el mercado inmobiliario para que nadie quede atrás.
Lo que pase ahora depende de nuestra acción. Los afectados y la sociedad civil deben seguir presionando a las instituciones para que tomen medidas reales. Además, como ciudadanos, podemos informarnos, apoyar organizaciones que luchan contra el racismo y denunciar cualquier abuso. Solo así lograremos que la vivienda deje de ser un privilegio y pase a ser un derecho para todos.