Ourense pierde un símbolo histórico por decisiones rápidas y sin control legal
La demolición de la Casa de Baños en Ourense ha comenzado sin la autorización legal correspondiente y en pleno debate social.
Este edificio, parte del patrimonio declarado BIC en As Burgas, fue destruido tras un incendio y con una supuesta urgencia que ahora se cuestiona. Los responsables municipales alegan que actuaron para garantizar la seguridad, pero la realidad es que no se respetaron los procedimientos legales ni se valoraron alternativas de conservación.
El resultado es una pérdida irreversible para la historia y la identidad de Ourense, que afecta directamente a la memoria de la ciudad y a su patrimonio cultural. La demolición improvisada deja un hueco que no se puede llenar, y que muchos vecinos ven como un ejemplo de mala gestión y desinterés por su historia.
Para los ciudadanos, esto significa que su historia y cultura están en riesgo si las autoridades no actúan con más responsabilidad y transparencia. La falta de control y de un plan claro para proteger el patrimonio puede traer más pérdidas en el futuro y un daño a la memoria colectiva.
¿Qué deberían hacer ahora los afectados? Exigir explicaciones, participar en las demandas legales y exigir que la Xunta y otras instituciones controlen y sancionen estos hechos. La protección del patrimonio no puede depender solo de decisiones rápidas, sino de una gestión responsable y respetuosa con la historia de Ourense.
El futuro dependerá de la respuesta ciudadana y de la voluntad política de corregir estos errores. Es hora de que las administraciones prioricen la conservación y el respeto a nuestro patrimonio, que es parte de lo que somos y de lo que queremos dejar a las próximas generaciones.