Los embalses gallegos bajan del 50%: así les afecta a los vecinos
Los embalses gallegos bajan al 49,2%, entre los peores del país. Qué significa para tu factura, el campo y el verano.
La reserva de agua de los embalses gallegos ya está por debajo de la mitad de su capacidad: se queda en el 49,2%. Es uno de los peores datos de todo el país.
Hablamos de 1.828 hectómetros cúbicos almacenados, 59 menos que la semana pasada. Para hacerse una idea, en el conjunto de España la media está en el 56,8%, así que Galicia va claramente por detrás, unos siete puntos y medio.
Pero no todas las cuencas están igual. Los embalses de Galicia Costa han caído hasta el 45,5%, el tercer peor dato de todas las cuencas españolas. Y el Miño-Sil, el gran pantano de la comunidad, se queda en el 50,1%, también en la cola del país. Por eso, aunque el agua siga ahí, el margen se está estrechando.
¿Qué significa esto para la gente de a pie? Para empezar, puede notarse en la factura del agua si las autoridades deciden restricciones o cambios de tarifa. También afecta a sectores como la agricultura, la ganadería y la producción de energía en las centrales hidroeléctricas, que dependen de que los embalses estén llenos. Y en verano, cuando sube el consumo y el turismo, la presión sobre el recurso aumenta.
Hay un dato que conviene mirar con calma: Galicia Costa está por encima de lo que tenía hace un año, pero por debajo de la media de la última década. Es decir, no estamos en una situación de emergencia, pero tampoco en una posición cómoda.
Mientras tanto, la situación es muy desigual dentro de España. Mientras en el Mediterráneo han caído lluvias fuertes, en la vertiente atlántica las precipitaciones han sido escasas en los últimos días. Eso explica que Galicia, a pesar de ser una tierra tradicionalmente lluviosa, esté viendo bajar sus reservas.
¿Qué puede pasar ahora? Todo dependerá de las lluvias de las próximas semanas. Si llueve con normalidad, la recuperación puede ser rápida. Si no, las administraciones tendrán que decidir si aplican medidas de ahorro. Lo más sensato para los ciudadanos es seguir de cerca los boletines del Ministerio y de las confederaciones hidrográficas, y empezar ya a cuidar el consumo doméstico: duchas más cortas, grifos cerrados mientras nos lavamos los dientes y reparar las fugas cuanto antes.