Galicia en riesgo: las temperaturas subirán hasta 5 grados en las próximas décadas
El calor extremo ya no es una excepción, sino una realidad que nos acecha cada verano. Los satélites y científicos de la USC advierten que nuestras ciudades podrían ser hasta 5 grados más cálidas en unos años si no cambiamos el modo en que urbanizamos.
Este aumento se debe a cómo las superficies de asfalto y cemento atrapan más calor, creando islas de calor que hacen que las calles sean un horno. Esto no solo afecta a nuestra comodidad, sino que pone en peligro nuestra salud y la de nuestros mayores, que son los más vulnerables frente a las olas de calor.
Las consecuencias son claras: más días de olas de calor, peor calidad del aire, incremento de enfermedades relacionadas con el calor y un desgaste físico y mental en la población. Además, la falta de árboles y espacios verdes en nuestras ciudades agrava aún más la situación, haciendo que el calor se quede más tiempo y en mayor intensidad.
Para los ciudadanos, esto significa que cada verano será más duro, con riesgos para la salud y más gastos en aire acondicionado. También se verá afectada nuestra productividad y calidad de vida, especialmente en zonas donde las inversiones en verde son mínimas.
Es hora de exigir cambios: nuestras ciudades necesitan más árboles, menos cemento y un urbanismo que tenga en cuenta el cambio climático. Solo así podremos reducir los efectos del calor extremo y proteger nuestra salud en el futuro cercano.
Lo que pase ahora dependerá de las decisiones que tomemos como comunidad. Debemos presionar a los responsables políticos para que inviertan en espacios verdes y en un urbanismo más sostenible. La próxima década será decisiva para evitar un verano cada vez más insoportable.