El incendio en Ourol arrasó 50 hectáreas y movilizó a más de 50 personas
Un incendio forestal en Ourol, Lugo, ha quemado 50 hectáreas en menos de 24 horas y obligó a desalojar a varias familias. La rápida propagación y las malas condiciones del viento hicieron temer lo peor, pero la lluvia y la bajada del viento ayudaron a estabilizar el fuego.
El fuego comenzó el martes a las 5 de la tarde en la parroquia de Merille y, durante horas, las llamas se extendieron con rapidez. La respuesta de las autoridades fue inmediata: movilizaron a técnicos, agentes, brigadas, motobombas, helicópteros y maquinaria pesada para frenar la destrucción. Los vecinos, en su mayoría agricultores y vecinos de zonas rurales, tuvieron que abandonar sus casas por precaución, ante el riesgo de que las llamas alcanzaran sus viviendas.
Este tipo de incendios no solo arrasan con árboles y vegetación, también ponen en riesgo la vida de quienes viven en zonas rurales, que muchas veces dependen de la tierra para su sustento. La situación en Ourol sirvió de aviso: a veces, un viento fuerte y un descuido pueden acabar con años de trabajo y patrimonio natural en pocas horas.
Para los vecinos, esto significa que la seguridad y la prevención deben ser prioridad. Es importante tener planes de emergencia y estar atentos a las alertas, especialmente en épocas de más calor o viento. La protección de nuestros espacios naturales y la responsabilidad en el uso del fuego son tareas de todos.
¿Qué puede pasar ahora? La zona quemada necesita recuperación y una evaluación para evitar futuros incendios. Los afectados deberían seguir las indicaciones de las autoridades y estar atentos a nuevas alertas. La prevención y la colaboración de todos son clave para no repetir tragedias como esta en nuestro entorno cercano.