El futuro del gallego en riesgo: PP y PSdeG se reparten el control en plena ofensiva lingüística
PP y PSdeG se reparten el control del gallego en educación, poniendo en riesgo su futuro en la sociedad gallega. ¿Qué podemos hacer para protegerlo?
¿Qué significa que las grandes fuerzas políticas de Galicia unan fuerzas contra el gallego? La noticia no es solo política, afecta a cómo hablaremos y enseñaremos nuestro idioma en los próximos años.
Recientemente, PP y PSdeG han llegado a un acuerdo en el Parlamento para cambiar las reglas del gallego en la educación. Lo que a simple vista parece un ajuste, en realidad puede suponer un retroceso en el uso del idioma en las aulas y en la calle. La medida mantiene el equilibrio del 50% en las materias no lingüísticas, pero elimina el espacio que el gallego tenía en asignaturas clave, como matemáticas o ciencias.
Para los padres, estudiantes y docentes, esto puede traducirse en menos presencia del lengua propia en la educación diaria. En la práctica, significa que el gallego puede acabar relegado a un segundo plano, afectando la transmisión natural de la cultura y la identidad gallega en las nuevas generaciones.
Este acuerdo también pone en entredicho el futuro del idioma en la sociedad. La política parece priorizar intereses de poder y posibles repartos de puestos en el gobierno, en vez de proteger y promover una lengua que nos define como pueblo.
Para los ciudadanos, esto supone que en su día a día, en la calle, en el trabajo o en la educación, el gallego puede perder peso y visibilidad. Es una amenaza real a un patrimonio inmaterial que muchos queremos seguir viviendo y transmitiendo en nuestra comunidad.
¿Qué pueden hacer ahora los afectados? Es importante que la sociedad civil exija transparencia y defienda el uso del gallego. Participar en debates, apoyar iniciativas culturales y educativas, y mantener vivo nuestro idioma son pasos fundamentales para no dejar que nos lo arrebaten.
El tiempo dirá si esta alianza política termina favoreciendo a la lengua de todos o si, por el contrario, termina consolidando un retroceso que costará mucho revertir. La clave está en la movilización y en no perder de vista la importancia de nuestro idioma en la vida cotidiana.