Efemérides del 3 de noviembre: del emperador Juliano al Concilio de Constanza y la Iglesia anglicana
Efemérides del 3 de noviembre: el bautismo de Juliano el Apóstata, el Concilio de Constanza, el Acta de Supremacía inglesa y el desembarco de Colón en La Deseada.
Un día de giros decisivos en la historia
El 3 de noviembre del año 361, en la villa de Mopsuestia, en la Cilicia de la actual Turquía, el emperador romano Constancio II cayó gravemente enfermo de fiebre cuando se preparaba para enfrentarse a su primo, el césar Juliano. En su lecho de muerte, según el relato recogido en las fuentes, Juliano lo bautizó y Constancio lo reconoció como legítimo sucesor. Juliano fue proclamado augusto y, con el tiempo, intentó convertir la doctrina neoplatónica en religión oficial del Imperio, lo que le valió ser recordado como el último emperador pagano.
Concilios, papas y cismas
Ese mismo día de 1414, Jan Hus llegó a la villa de Constanza, donde tres días después el papa Juan XXIII inauguraría el célebre Concilio de Constanza, una cita clave en la crisis de la Iglesia medieval. Mucho más tarde, en 1534, el Parlamento británico aprobó el Acta de Supremacía, que convirtió al rey Enrique VIII en cabeza de la Iglesia Anglicana y desplazó la autoridad del papa de Roma.
Conquistas, saqueos y nuevas fronteras
En 1493, Cristóbal Colón y sus hombres, en su segundo viaje a América, desembarcaron en una isla del Caribe a la que llamaron La Deseada. Los europeos no la descubrieron, pues ya estaba habitada desde hacía más de un milenio. Al día siguiente pisaron la vecina Dominica. En 1468, la ciudad de Lieja fue saqueada por las tropas del duque Carlos I de Borgoña, y en 1450 Alfonso el Magnánimo fundó en Barcelona el Estudio General, antecedente de la actual Universidad de Barcelona.
Personajes que marcaron su tiempo
Nacieron en un día como hoy el poeta hispanorromano Lucano, en el año 39, autor en latín de la epopeya sobre la guerra civil romana, y el escultor y orfebre florentino Benvenuto Cellini, en 1500. Entre los fallecidos destaca el emperador Constancio II, en el año 361, cuyo sucesor fue el protagonista de su propia cadena de acontecimientos.