Una trabajadora del hogar muere tras un ataque: seguimos igual, con miedo y sin seguridad
Una mujer que cuidaba a otros en O Porriño perdió la vida hace un año, y la indignación sigue viva. La gente trabaja en un ambiente inseguro y con miedo a lo que pueda pasar.
Las empleadas del servicio de ayuda en el hogar enfrentan riesgos cada día. La muerte de Teresa de Jesús fue un aviso claro de que las condiciones no están a la altura. A pesar de los protocolos y las promesas, muchas siguen sintiendo que no están seguras en sus trabajos.
Esto tiene consecuencias directas en la vida de quienes cuidan a nuestros mayores y enfermos. Si las empleadas no se sienten seguras, la calidad del cuidado puede verse afectada. La inseguridad y el miedo generan un ambiente de tensión que nadie debería experimentar en su trabajo.
Para los ciudadanos, esto significa que la protección de quienes cuidan en casa también nos afecta a todos. La seguridad en el trabajo no debería ser una cuestión de suerte, sino una obligación. Cada uno de nosotros puede exigir que se cumplan las leyes y protocolos que protegen a estas profesionales.
¿Qué puede pasar ahora? Es fundamental que las autoridades refuercen las medidas y controles en el sector. Los afectados, en este caso las trabajadoras, deben seguir luchando por sus derechos y seguridad. La memoria de Teresa exige que no repetamos su historia y que tomemos en serio la protección del personal del hogar.