Se intensifican los esfuerzos para contener el incendio en un edificio de Pontevedra, mientras crece el peligro de derrumbe.
En la madrugada del 8 de julio, Pontevedra se vio sacudida por un devastador incendio en un edificio situado en la calle Marqués de Riestra, donde los valientes bomberos continúan luchando contra las llamas y enfrentándose al riesgo del colapso de la cubierta del inmueble.
La concejala de Seguridad Ciudadana, Eva Vilaverde, informó que el cuerpo policial local recibió el aviso sobre el fuego a la 1:15 a.m. Los agentes llegaron rápidamente al lugar, precediendo a los bomberos, y empezaron a evacuar a los residentes, muchos de los cuales ya estaban abandonando el edificio por su propia cuenta.
Los vecinos de los inmuebles adyacentes también fueron evacuados, incluyendo a aquellos que vivían en el edificio número 28 de la calle Oliva. En particular, los residentes de los números 6A y 6B de la calle Marqués de Riestra tuvieron que ser rescatados a través de las ventanas por los bomberos, quienes actuaron con prontitud ante la situación crítica.
Un total de 20 personas habitaban en el edificio afectado, compuesto por cuatro viviendas. Afortunadamente, no se reportaron lesiones significativas, salvo una ligera quemadura a uno de los residentes durante el proceso de evacuación, lo que llevó a Vilaverde a expresar su alivio, afirmando que el incidente se redujo a un gran susto.
El Parque Municipal de Bomberos, con el apoyo del Consorcio Provincial de Incendios, recibió ayuda de las bases de Ribadumia y O Morrazo, esta última enviada para suministrar agua ante la necesidad de contar con tres cisternas y dos camiones de escalera en la lucha contra las llamas.
El edificio, caracterizado por sus escaleras y techos de madera y cubierto con un material de construcción altamente inflamable conocido como panel "sándwich", complicó los esfuerzos para controlar el fuego. Tras la evacuación inicial, los bomberos comenzaron a enfriar la zona y asegurar el lugar, advirtiendo sobre los peligros de posibles desprendimientos.
Aproximadamente a las seis de la mañana, el incendio parecía estar controlado, lo que permitió a los bomberos realizar pruebas de seguridad ambiental antes de que los vecinos pudieran regresar a sus hogares. Sin embargo, una hora más tarde, la situación dio un giro inesperado cuando la escalera interior colapsó, avivando nuevamente las llamas, y los bomberos continuaban en el lugar ya entrada la mañana.
El colapso de la cubierta, construido con materiales de panel "sándwich" y madera, generaba una creciente preocupación por la seguridad estructural del edificio. En la escena, se desplegaron efectivos de la Policía Local, la Policía Nacional, los Bomberos de Pontevedra y voluntarios de Protección Civil, añadiendo a la respuesta el apoyo de una ambulancia medicalizada. Vilaverde agradeció de corazón el esfuerzo y dedicación de todos los equipos de emergencia involucrados.
Respecto a las 20 personas evacuadas, las dos familias de la primera planta fueron trasladadas a otras viviendas facilitadas por el arrendador, mientras que los 12 inquilinos de la segunda planta, donde se inició el siniestro, fueron reubicados en un alojamiento municipal. El servicio de Bienestar Social está brindando atención a estas personas, asegurando que cuenten con los recursos necesarios tanto en esta emergencia como en los días siguientes.
Vilaverde explicó la gravedad de la situación, señalando que muchos de los evacuados salieron sin más pertenencias que la ropa que llevaban puesta, careciendo incluso de documentos, llaves o alimentos. La situación es crítica y requiere una respuesta inmediata y compasiva de la comunidad.
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