Goretti Sanmartín, alcaldesa de Santiago, ha expresado que la Xunta tiene la oportunidad de reconsiderar su vacío respecto a la gestión de la tasa turística, al tiempo que José Antonio Cacabelos, su homólogo en O Grove, ha subrayado la urgencia de un diálogo entre la Xunta y la Fegamp. Ambos líderes locales han mantenido una reunión en el emblemático Pazo de Raxoi, donde compartieron sus iniciativas sobre la implementación de este impuesto en sus respectivas localidades.
En sus declaraciones posteriores a la cita, Sanmartín no dudó en aclarar que este asunto trasciende a la capital gallega y evidenció su descontento por haber incluído esta cuestión en la ley de acompañamiento a los presupuestos, sin un adecuado debate previo. “Es inaceptable que un tema de esta magnitud fuera tratado de manera apresurada, cuando debería estar en una ley específica. Necesitamos tiempo para que los diferentes grupos se posicionen y se escuche la voz de todos los ayuntamientos gallegos”, manifestó la alcaldesa, quien enfatizó la relevancia de poner en la mesa las realidades de otros municipios.
Sanmartín subrayó que, aunque Santiago tiene "sus singularidades", la problemática que involucra la tasa turística tiene un impacto en otros municipios que experimentan un aumento significativo en su población en temporada alta. Por otro lado, criticó la enmienda presentada por el Partido Popular, señalando que no contempla procedimientos lógicos que facilitarían la gestión y recaudación por parte de la Agencia Tributaria de Galicia (Atriga), la cual podría destinar parte de los ingresos recaudados a los ayuntamientos afectados.
En sintonía con las palabras de la alcaldesa compostelana, el alcalde de O Grove, Cacabelos, hizo eco de la preocupación planteada. Él destacó la seriedad del desafío, enfocado en el financiamiento de la administración local. La presión por ofrecer servicios de calidad es creciente, especialmente en épocas estivales, cuando la población de O Grove puede multiplicarse exponencialmente, lo que genera un desbordamiento de las necesidades de servicios básicos como limpieza, mantenimiento y seguridad.
“Este aumento poblacional añade presión sobre nuestros recursos”, explicó Cacabelos. “Afrontamos gastos superiores en servicios de limpieza, mantenimiento de infraestructuras y atención al público, por lo que necesitamos un respaldo económico que permita garantizar la calidad que tanto los turistas como nuestros ciudadanos demandan”.
El alcalde también subrayó la importancia de que la alcaldía de Santiago lidere un esfuerzo que permita a otros municipios, como O Grove, adoptar la tasa turística, aunque reconoció que existen limitaciones estructurales y de recursos que dificultan este proceso. “¿Por qué seguir sobrecargando a nuestros vecinos? Es evidente que el turismo exige más, y esta tasa representa una oportunidad para mejorar nuestros servicios”, resaltó Cacabelos.
Ambos alcaldes coincidieron en la necesidad de sentarse a dialogar, proponiendo un encuentro entre la Fegamp y la Xunta para abordar cuestiones fundamentales sobre la financiación local, específicamente en relación con los ayuntamientos turísticos. Cacabelos apoyó la idea de que la tasa turística debería contar con un desarrollo legislativo propio, involucrando a todas las partes interesadas para crear un marco normativo amplio y aceptado.
“Estoy convencido de que los municipios turísticos encontrarán más puntos en común que diferencias”, concluyó Cacabelos, al tiempo que reafirmó el compromiso de O Grove de avanzar en el proceso para solicitar la implementación de esta tasa. “Es crucial proporcionar un espacio para el debate constructivo”, añadió.
Por su parte, Sanmartín enfatizó que es imperativo avanzar en la implementación de la tasa turística de la manera más pronta posible, aunque manifestó su necesidad de conocer el contenido final del texto legislativo que la regula. “No hemos recibido aun la aprobación definitiva; debemos asegurarnos de que se trate de un texto viable. En cuanto tengamos claridad sobre esto, los servicios ya están preparados para movilizarse rápidamente hacia la elaboración de la ordenanza pertinente”, aseguró la alcaldesa.
Para culminar, Sanmartín volvió a solicitar a la Xunta una reconsideración de su enfoque y afirmó que confiar en la gestión de la Atriga para recaudar este impuesto podría ser la clave para resolver problemas financieros que enfrentarán los ayuntamientos más pequeños en el futuro.
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