Rueda presenta un ambicioso plan de 150 millones para apoyar a los sectores golpeados por el conflicto en Irán.
En un anuncio significativo realizado este miércoles en Santiago de Compostela, el presidente de la Xunta, Alfonso Rueda, reveló un plan del Gobierno autonómico para inyectar 150 millones de euros destinados a apoyar a los sectores más vulnerables de la comunidad, impactados por la reciente guerra en Irán. Esta decisión se discutirá en la reunión semanal que se llevará a cabo el próximo lunes.
Rueda subrayó que esta nueva inversión se añadirá a los 120,6 millones de euros que, según estimaciones de la Xunta, se dejarán de percibir en las arcas públicas debido a las medidas anticrisis implementadas a nivel estatal. Entre las propuestas que presentó, destacó la creación de líneas de crédito rápidas que garantizarán liquidez a las empresas que operan en Oriente Medio, permitiendo el acceso a financiamiento en un plazo de apenas diez días.
Además de facilitar crédito, el plan incluye una serie de "ayudas compensatorias" para los transportistas y otras iniciativas enfocadas en el sector primario. El presidente también se comprometió a acelerar las ayudas destinadas a aquellos agricultores y pescadores que realizaron grandes inversiones y que enfrentan dificultades actuales, haciendo énfasis en el sector marítimo.
La subida de los precios del combustible ha sido un factor clave en la formulación de estas medidas. En este contexto, el objetivo es que las ayudas para los sectores agrícola y pesquero se tramiten con la mayor rapidez posible, priorizando la renovación de maquinaria y embarcaciones para optimizar el consumo energético.
Asimismo, se tendrán en cuenta las necesidades de inclusión social, con la promesa de adelantar los complementos a las pensiones no contributivas y a la renta de integración social (Risga), en un esfuerzo por atender de manera efectiva las necesidades apremiantes de la ciudadanía.
Estas iniciativas fueron anunciadas por Rueda durante un intenso debate en la sesión de control, donde confrontó a la líder del BNG, Ana Pontón. Ella cuestionó su liderazgo, describiéndolo como "bulopresidente", y le pidió que actúe con mayor rapidez para abordar las consecuencias del conflicto en Oriente Medio.
En una respuesta contundente, Pontón sugirió la movilización de 700 millones de euros en un paquete de medidas, que incluiría asistencia directa a los sectores más afectados, una línea de crédito destinada a pequeñas y medianas empresas, y la creación de un "escudo social gallego" para proteger a los más vulnerables.