El homenaje en torno al 17 de mayo a las "poetas del pueblo" ha sido defendido vehemente por Rosario y Felisa, dos destacadas integrantes del laureado grupo musical Leilía, en una reciente conversación con Europa Press.
SANTIAGO DE COMPOSTELA, 16 de mayo.
En la última parte de los años 80, unidas por la pandereta, seis mujeres —Ana, Rosario, Merchi, Montse, Felisa y Patricia— encontraron un punto de convergencia a pesar de sus diferencias. Su misión: rescatar del olvido a las pandereteiras, un conjunto de voces femeninas que, a pesar de haber sido despreciadas, fueron pilares fundamentales en la preservación de la música tradicional gallega.
Así nació Leilía, un grupo emblemático dentro de la música folclórica de España, y cuya valiosa aportación cobra especial relevancia con la dedicación del Día das Letras Galegas a las cantareiras. “Sentimos que nuestro trabajo es finalmente reconocido”, comparten con entusiasmo ambas artistas.
“Nuestra diversidad es enorme, pero lo que nos unía era ese amor por la raíz de nuestra cultura”, recuerda Rosario. Junto a Felisa, rememora el riesgo que supuso retomar una música que hace 35 años estaba relegada a un segundo plano, siendo utilizada casi exclusivamente para acompañar danzas.
“Eran tiempos de valentía, quizás un tanto ingenuos”, confiesa Rosario. Sin embargo, Felisa aclara que siempre tuvieron una conexión profunda con su historia. “Pensamos que era imprescindible que la gente conociera el verdadero origen de esta música, y que una vez que lo hicieran, podríamos explorar otros horizontes”, añade.
Aquella aventura se gestó años atrás cuando Felisa y Montse comenzaron a realizar recogidas de canciones en aldeas, buscando a mujeres que todavía cantaban y tocaban, para aprender de ellas. Sus esfuerzos, apoyados también por la musicóloga suiza Dorothé Schubarth y el filólogo gallego Antón Santamarina, resultaron en el famoso Cancioneiro Popular Galego.
Las dos mujeres evocan con emoción aquellos encuentros; no solo les permitieron descubrir aspectos de su memoria familiar que estaban perdidos, sino que también ofrecieron a las participantes una oportunidad de redescubrirse a sí mismas. “Muchas pensaban que los tiempos de la música habían quedado atrás, pero abrieron sus corazones y sus recuerdos”, señala Felisa con gratitud.
“En las grabaciones que realizamos había un sinfín de melodías que no volvían a rescatarse. Por eso decidimos actuar”, comparte Rosario, señalando cómo lo que comenzó como encuentros informales regulados por el deseo de compartir música, se transformó finalmente en Leilía.
Su labor ha estado siempre marcada por la intención de recuperar y difundir esas músicas tradicionales. Su primer álbum, titulado 'Leilía', se erige como el más etnográfico, siendo este trabajo el que las proyectó al escenario cultural global.
“Una de nuestras mayores victorias fue llevar la pandereta y la música tradicional a los escenarios, abrir caminos donde antes no había", reflexiona Rosario, mientras Felisa sostiene que hoy en día, la música gallega vive un momento espléndido.
Al ser consultadas sobre su contribución a este auge musical, no dudan en afirmar su orgullo, aunque enfatizan que su avance fue posible gracias a quienes las precedieron. “Es gratificante ser parte de una historia compartida que se expande desde Leilía hasta las nuevas generaciones de artistas como Tanxugueiras”, destaca Felisa, subrayando el esfuerzo crucial de las asociaciones culturales que sembraron las bases del folclore gallego.
“Aún había una gran falta de reconocimiento hacia nuestra música, así que salimos a las aldeas a buscar a quienes guardaban esas tradiciones”, añade Felisa. Se sienten parte de una escalera construida por muchas y muchas antes que ellas, una escalera que ahora está más alta que nunca.
Además, notan con satisfacción que en las escuelas se ha normalizado la enseñanza de canciones tradicionales, y los niños ahora incorporan panderetas en sus actividades. “¡Incluso fabrican fundas para sus panderetas!”, celebra Rosario.
Sin embargo, su tono se torna grave al hablar sobre el futuro del idioma gallego. “El cambio depende de que las instituciones asuman su responsabilidad en la preservación del idioma. La música puede ayudar, pero es crucial que el gallego tenga un respaldo firme”, argumenta Rosario, enfatizando la necesidad de un compromiso serio por parte del sector privado y de figuras influyentes que fomenten su uso.
Para Felisa, el gallego se presenta de manera hermosa en la música, lo que debería facilitar la aceptación de normativas que beneficien su uso. Reconocen el valor de la reciente elección por parte de la RAG para celebrar el Día das Letras Galegas. Aunque no es fácil rendir homenaje a individuos sin una obra ampliamente publicada, consideran que este reconocimiento es fundamental para subrayar la labor de innumerables mujeres que han contribuido a la cultura gallega.
“Es profundamente emotivo. Estas mujeres vivieron historias que se entrelazan en sus canciones. Eran poetas anónimas, guardianas de nuestra herencia cultural”, afirma Rosario con evidente emoción.
Finalmente, Felisa agrega su sentir: “Estoy convencida de que llevo a todas esas mujeres en mí. Su pasión y su amor por nuestra cultura me han formado como artista. Yo soy quien soy gracias a ellas; esa es mi tradición”.
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