Las riadas en Ourense dejan daños históricos y exigen acción urgente a la Xunta
Las lluvias en Viana do Bolo han provocado una situación catastrófica. La comarca sufre daños que no se habían visto en años, con calles inundadas y casas afectadas.
Este desastre no es solo una cuestión de agua. La falta de preparación y la deforestación por incendios del verano pasado han intensificado la gravedad. Los montes quemados y sin vegetación dejan que el agua arrase con más fuerza, causando daños impensables en las zonas rurales y urbanas.
Las consecuencias son claras: pérdida de propiedades, calles intransitables y un riesgo para la seguridad de los vecinos. La situación requiere una respuesta rápida para evitar que la tragedia aumente y las familias pierdan aún más. La falta de medidas preventivas ha puesto en jaque a toda la comunidad.
Para los gallegos, esto significa que la protección ante emergencias no puede ser solo una palabra. La gente necesita que las autoridades actúen ya, activando los planes de emergencia y recuperando las zonas afectadas. La prevención y la respuesta rápida son clave para evitar que esto vuelva a suceder.
Ahora, los afectados deben organizarse y exigir soluciones inmediatas. Es momento de que la Xunta movilice recursos y que todos los vecinos colaboren en la recuperación. La prioridad es salvar vidas, proteger hogares y limpiar los daños cuanto antes.