La oposición en Santiago rechaza los presupuestos, forzando a la alcaldesa a someterlos a una votación de confianza.
En un giro inesperado, el actual proyecto de presupuestos municipales de Santiago de Compostela, que asciende a más de 148 millones de euros, no ha logrado salir adelante. La negativa del Partido Popular, así como la abstención de las concejalas no adscritas y del PSOE, han dejado a la propuesta sin los apoyos necesarios. Solo el Gobierno local, compuesto por el BNG y Compostela Aberta, ha brindado su respaldo a esta iniciativa.
Ante este escenario, la alcaldesa Goretti Sanmartín ha tomado la decisión de vincular la aprobación de los presupuestos a una cuestión de confianza, que será sometida a votación en un pleno extraordinario programado para este jueves a las 09:00 horas. Esta resolución se anunció tras la conclusión de la sesión de esta tarde, a través de un comunicado oficial del Ayuntamiento.
Durante su intervención, Sanmartín no dudó en criticar la postura del resto de los concejales, instando a reflexionar sobre las implicaciones de la falta de presupuestos para la ciudadanía. Preguntó retóricamente: "¿Qué se gana sin estos presupuestos?" y se respondió afirmando que "no se gana nada". Según su perspectiva, los que no apoyan la propuesta están condenando a la ciudad a una espera innecesaria antes de que se active el nuevo presupuesto.
Este comentario se alinea con el proceso de confianza que se llevará a cabo el jueves, donde se evaluará su continuidad en el cargo. En caso de no obtener los votos necesarios, se abrirá un periodo de 30 días tras el cual el presupuesto se aprobará automáticamente, a menos que se presente una moción de censura.
El portavoz popular, Borja Verea, descalificó la situación al referirse a sus colegas como el “tripartito de los líos” y, con un tono sarcástico, dio la razón a Sanmartín, pronosticando que, debido a la oposición del PSOE y las no adscritas para desbancarlo como alcalde, “en 30 días estos presupuestos estarán aprobados”. Cuestionó la razón detrás de lo que llamó un “paripé”.
Por su parte, el PSOE y las concejalas no adscritas, que anteriormente habían apoyado a Sanmartín y los presupuestos, han expresado su descontento con los resultados de las negociaciones recientes. El concejal no adscrito, Gonzalo Muíños, criticó un supuesto “incumplimiento” de los acuerdos previos e insinuó que Sanmartín ha caído en el “populismo”, destacando su “coherencia” en contraste con otros partidos.
En la misma línea, Marta Abal del PSOE argumentó que se está intentando escurrir la responsabilidad de la votación hacia la oposición, al mismo tiempo que consideró que los presupuestos no alcanzan las expectativas que necesita la ciudad.
En defensa de las cuentas, el concejal de Hacienda, Manuel César, reafirmó el compromiso del gobierno local de fomentar el "bienestar colectivo" y avanzar hacia una "Compostela diversa e igualitaria". Señaló que muchas de las propuestas fueron fruto de negociaciones, destacando mejoras en parques infantiles y obras en instalaciones deportivas, además de proyectos para estudiar viviendas vacías y equipamientos culturales.
César también subrayó que, independientemente de la situación negociadora, el nuevo presupuesto brindará la oportunidad de adjudicar un nuevo contrato de transporte público, destinado a recibir una inversión de 8,7 millones este año, y de incrementar servicios para madrugadores y comedores, junto con ayudas a domicilio.
El gasto en personal también crecerá de manera significativa, pasando de 41,1 millones en 2025 a 45,8 millones en 2026, lo que representa un 31% del total del presupuesto municipal y permitirá la creación de cinco nuevas plazas por encima de las tasas de reposición.
La teniente de alcaldesa, María Rozas, hizo hincapié en que el gasto social por habitante superará a otras ciudades gallegas, expresando su frustración por el enfoque de la discusión que se ha centrado más en “tácticas” que en las “políticas públicas”.
El líder popular otorgó un “suspenso” al proyecto presupuestario, describiéndolo como otro “episodio del tripartito de los líos”, y argumentó que el gobierno está “asaltando” los bolsillos de los santiagueses con impuestos y sanciones, aunque considera que sus propuestas son poco ambiciosas.
Verea contrastó esto con su visión de un modelo de ciudad “completamente diferente”, prometiendo un primer presupuesto que incluiría propuestas como la demolición de la Casa da Xuventude y la retirada de radares, lo que generó críticas de los grupos de la oposición, que catalogaron sus ideas como una “lista de deseos”.
En otro ámbito de debate, Muíños alegó que hay “partidas ficticias e ingresos inflados” en el presupuesto, mencionando en particular las multas de tráfico como un tema problemático. Al mismo tiempo, Abal enfatizó que, aunque estos son los presupuestos más altos de la historia, la inversión ha caído drásticamente, poniendo en riesgo fondos previamente comprometidos para el desarrollo local.