24h Galicia.

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El sospechoso del homicidio en Oza-Cesuras (A Coruña) se defiende al señalar a un tercero y niega cualquier motivación de represalia.

El sospechoso del homicidio en Oza-Cesuras (A Coruña) se defiende al señalar a un tercero y niega cualquier motivación de represalia.

El acusado de disparar mortalmente a una mujer en Oza-Cesuras (A Coruña) ha negado ser el responsable del crimen por venganza, según afirma la Fiscalía. Sin embargo, ha admitido haber acudido a la vivienda con la intención de robar y haber perseguido a la víctima.

Según su testimonio, fue junto a otra persona a la casa, a quien atribuye el uso del arma con la que se produjo el disparo mortal. Se dice que esta otra persona estaba relacionada con el esposo de la víctima, a través de la relación que mantenían su esposa y el marido de la fallecida.

El juicio con Tribunal del Jurado se está llevando a cabo en la Audiencia Provincial de A Coruña. Antes de su declaración, el acusado admitió ser culpable de entrar a la vivienda con intención de robar, pero negó ser responsable de la muerte de la mujer, culpando a un conocido.

Según la Fiscalía, el hombre habría entrado sorpresivamente y armado en la casa, persiguiendo a la mujer y disparándole en la cabeza, motivado por deseos de venganza relacionados con cuestiones laborales y una relación personal entre la esposa del acusado y el esposo de la víctima.

El acusado y el esposo de la víctima confirmaron la existencia de esta relación, aunque aseguraron que se limitaba a conversaciones por WhatsApp en las que compartían problemas conyugales y que terminaron cuando sus parejas se enteraron.

El procesado ha afirmado durante el juicio que fue a conocer a la fallecida debido a esta relación. También ha justificado su presencia en su vivienda junto a otra persona, alegando que pensaba que no había nadie y que había objetos de valor para vender rápidamente.

En relación a los hechos, solo admite haber perseguido a la mujer para evitar que llamara a la policía, pero niega haber disparado o llevado el arma, atribuyendo estas acciones a la otra persona. En cuanto al disparo que recibió la víctima, afirma haber escuchado un ruido, pero pensó que era algo relacionado con el techo.

El acusado, que dice ser consumidor de drogas, ha argumentado que escuchó a la mujer pedir ayuda en dos ocasiones y que ella también saltó hacia el exterior de la vivienda en su intento de escapar.

Sobre los restos de sangre encontrados en su ropa, el acusado ha alegado que provienen de un intercambio de prendas con la otra persona que lo acompañaba en la casa.

En el juicio también testificaron especialistas en balística de la Guardia Civil, quienes confirmaron que el arma intervenida, con la que se disparó a la mujer, estaba "manipulada" y había sido modificada de sus condiciones originales de fabricación.

En cuanto a la procedencia del arma, el nieto del propietario original admitió haberlo intercambiado por drogas y el último dueño explicó que terminó en la basura después de un desahucio.

La Fiscalía solicita una pena de 25 años de prisión por asesinato y tres años por tenencia ilegal de armas. Por su parte, la acusación particular pide prisión permanente revisable, así como penas de prisión adicionales por tenencia ilegal de armas y allanamiento.

El Ministerio Público descarta la implicación de otro individuo, a pesar de lo que argumenta la defensa. Esta última pide una condena de dos a cinco años por tentativa de robo con violencia en una vivienda habitada.