El Hospital de A Mariña desmonta en solo una hora una pancarta que evidenciaba la crisis en su servicio.
La reciente decisión del Hospital Público de A Mariña, ubicado en Lugo, de retirar una pancarta artística ha suscitado un intenso debate sobre la libertad de expresión y la salud pública. El panel, que se había instalado en la entrada del centro para visibilizar la grave crítica al estado de los servicios sanitarios, fue desmantelado bajo la argumentación del Sergas de que su colocación violaba la normativa sobre publicidad en ámbitos sanitarios.
Con el objetivo de poner de relieve la falta de recursos en el sistema de salud, un grupo de artistas plásticos ideó esta obra, que reflejaba la decadencia tanto del arte como del servicio que prestan. Su intención era que el paso del tiempo agigantara el deterioro de la pancarta, simbolizando así el mismo sufrimiento que enfrentan los pacientes del hospital.
De acuerdo con declaraciones de Adolfo Corral, presidente de la junta de personal, la intervención artística fue retirada apenas una hora después de ser instalada y sin aviso previo añadido. Corral describe esta acción como una "confiscación" no solamente de una expresión artística, sino de un mensaje claro sobre la situación del hospital. Por ello, asegura que tienen todo el derecho a reinstaurarla.
La única comunicación recibida por parte de las autoridades del hospital justificó la retirada diciendo que "la barandilla es un espacio público y no se puede colgar ningún tipo de cartelería", una respuesta que ha generado descontento entre los trabajadores.
Desde el Sergas, se reitera que la acción no responde a una represalia, sino que simplemente se basa en el cumplimiento de las normas existentes en la materia. Sin embargo, esta controversia ha puesto en el centro del debate la importancia de canalizar las demandas del personal y de los pacientes a través de medios creativos.
Los artistas detrás de la pancarta, Pedro Cabarcas, Adri Pardo y Neira Brochs, explican que su obra tiene dimensiones de cinco metros de ancho por uno de alto y que incluye un mensaje que resuena con el clamor del personal: "En defensa dos pacientes da Mariña". Así mismo, han incluido retratos únicos que evocan el dolor y la lucha inherentes a la experiencia de recibir atención médica.
Cabarcas enfatiza que, como pacientes que también son artistas, su compromiso va más allá de las artes plásticas: "Estamos implicados en nuestra propia atención". Esta idea encapsula el espíritu de su intervención artística, que busca mejorar la situación del sistema sanitario a través de la visibilidad y la protesta creativa.
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