El gran incendio de Oímbra, la negligencia que puede costarnos muy cara
Un incendio forestal que arrasó Galicia el pasado verano se pudo evitar, pero la descoordinación y negligencia lo hicieron posible.
El fuego, el segundo más grande de la historia en Galicia, fue provocado por trabajos de desbroce de la Xunta y el Ayuntamiento que no se suspendieron a tiempo. Esto demuestra que, en cuestiones de protección del medio ambiente y seguridad ciudadana, algo no funciona bien.
Las consecuencias son claras: heridos, daños ecológicos y una sensación de que no se aprendió nada. La administración promete ayudas y planes, pero la realidad es que solo han pagado un 15% y aún hay miles de hectáreas quemadas y sin recuperar.
Para los ciudadanos, esto significa que la seguridad en el rural no está garantizada y que, si no se actúa con rapidez, los incendios pueden volver a arrasar lo que más queremos: nuestro entorno y nuestras casas.
Lo que puede pasar ahora es que, si no se exige a las autoridades que cumplan sus promesas, seguiremos en un ciclo de destrucción. Es hora de que los afectados exijan responsabilidades y que se tomen medidas reales para protegernos y recuperar nuestro territorio.
Es fundamental que Rueda y su gobierno actúen ya, cumplan con los compromisos y pongan en marcha planes efectivos para evitar que la historia se repita. La próxima vez, no podemos permitirnos otro incendio que arrase con nuestro patrimonio y nuestra tranquilidad.