El acusado de apuñalar a un joven en Salceda en 2019 sostiene su inocencia: "No he tenido conflictos con nadie".
En un emocionante desenlace judicial, la Audiencia Provincial de Pontevedra está llevando a cabo el juicio por el asesinato de un joven marroquí, Soufian M., que perdió la vida en junio de 2019 en Salceda de Caselas. El acusado, un ciudadano albanés identificado como Florian R., se declara inocente de los cargos que lo apuntan como culpable del acto violento que resultó en la muerte de Soufian.
Durante su comparecencia en el tribunal, Florian R. enfatizó que nunca había tenido conflictos ni problemas con nadie en los más de tres años que residió en España. Su declaración, que se llevó a cabo en la segunda jornada del juicio, fue transmitida a través de un traductor profesional, marcando su primera vez ante el tribunal después de haber optado previamente por no declarar hasta el momento.
La Fiscalía ha solicitado una pena considerable de 25 años de prisión por la muerte de Soufian. Florian R. fue detenido en el Reino Unido en enero de 2024, casi cuatro años después de que los hechos ocurrieron. Durante su declaración, el acusado explicó su trayectoria en España y cómo había cambiado de abogado en varias ocasiones, lo que, a su juicio, le había llevado a no aportar su versión antes.
El procesado llegó a España a finales de 2015 y ha reconocido haber estado involucrado en el tráfico de drogas inicialmente, aunque posteriormente se dedicó a trabajos de exportación de piedra a Albania. Se expresó sobre su tiempo en Vigo y en Cangas, enfatizando que dejó Galicia en verano de 2019 para dirigirse a Almería antes de salir del país por Barcelona.
Sobre la noche de los acontecimientos, Florian no pudo recordar si había estado en Salceda esa madrugada, pero admitió que solía salir con un amigo albanés en ocasiones. Reiteró su falta de problemas con nadie y negó llevar un cuchillo en sus salidas nocturnas. Respondiendo a las pruebas presentadas en su contra, mencionó que una fotografía de un local donde supuestamente estuvo no era lo suficientemente clara para ser reconocida como él.
Además, se le cuestionó acerca de sangre encontrada en las cercanías que coincide con su ADN. Florian argumentó que podría haber sido debido a una herida mientras realizaba reformas en la localidad, sugiriendo que no necesariamente estaba relacionado con el crimen. En cuanto a un video de cámaras de seguridad, insistió en que no era él el hombre que corría tras el incidente.
Durante la sesión también se presentaron testimonios que complican aún más la situación del acusado. Tres personas identificaron a Florian en un reconocimiento fotográfico, aunque dos lo hicieron con reservas. Aunque algunos testigos lo señalaron como el que más se asemejaba a la imagen, otro testigo lo reconoció directamente como el autor del ataque.
Los exámenes de ADN revelaron que los marcadores genéticos coinciden casi en su totalidad con las muestras encontradas en la escena del crimen, aumentando la presión sobre el acusado. Adicionalmente, una señal de su teléfono móvil fue rastreada en la antena de Salceda en varias ocasiones, aunque Florian desmintió que ese número fuera de su propiedad.
El tribunal está evaluando todas estas evidencias mientras la comunidad observa atentamente. Este caso ha sacado a la luz no solo las circunstancias trágicas alrededor de la muerte de un joven, sino también cuestiones más amplias sobre la migración, la violencia y el sistema de justicia en España, que continuamente se debate sobre cómo manejar tales crímenes.
Recordando la noche del 8 de junio de 2019, se relatan que Soufian fue abordado en la terraza de un bar por Florian tras un supuesto incidente con una copa. Lo que comenzó como un conflicto verbal se tornó en un desenlace mortal cuando el acusado, en una reacción violenta, sacó un cuchillo y lo apuñaló, dejando una secuela de dolor y desconcierto en la comunidad.
Inicialmente, la investigación identificó erróneamente a otro sospechoso, pero la Guardia Civil reactivó el caso tras recibir nueva información y pruebas que permitieron la identificación del verdadero autor, llevando a su captura en el Reino Unido más de cuatro años después de los hechos.
Ahora, el futuro de Florian R. se encuentra en manos del tribunal, mientras su historia invita a la reflexión sobre las complejidades y consecuencias de la violencia y los errores en la identificación de culpables que pueden ocurrir en el entramado judicial.