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Descubriendo el tesoro oculto en las aguas gallegas: mucho más que 90 restos de barcos y 600 sitios arqueológicos identificados

Descubriendo el tesoro oculto en las aguas gallegas: mucho más que 90 restos de barcos y 600 sitios arqueológicos identificados

Expertos abogan por flexibilizar los 100 años que deben transcurrir para que los restos sean declarados como patrimonio.

SANTIAGO DE COMPOSTELA, 16 Dic. - Las aguas gallegas esconden un patrimonio cultural que va mucho más allá de los registros oficiales. Aunque se contabilizan alrededor de un centenar de pecios localizados y otros 600 puntos con restos susceptibles de ser considerados patrimonio subacuático, los expertos consideran que estos números son mucho menores a la realidad sumergida en el litoral, ríos, pantanos y lagos de la comunidad.

Según el arqueólogo David Fernández Abella, uno de los mayores conocedores de los tesoros que reposan bajo las aguas, aún queda mucho trabajo por hacer para localizar, catalogar e investigar muchas zonas del ámbito marítimo de Galicia. Fernández Abella también señala que el umbral de 100 años que se requiere para que un elemento sea considerado patrimonio arqueológico subacuático debería ser revisado, ya que abre la puerta a un posible expolio sin repercusiones legales.

El pasado 10 de noviembre se cumplieron 80 años de la batalla marítima de la Segunda Guerra Mundial que tuvo lugar frente a Estaca de Bares y Cabo Ortegal, donde aviones de la RAF británica y la US Navy se enfrentaron a submarinos nazis que regresaban por el Cantábrico tras realizar incursiones a la costa norteamericana. Sin embargo, los restos del submarino alemán U-966 hundido en la ría de Barqueiro y los restos del avión Sunderland inglés que fue derribado aún no tienen protección legal debido a que no ha transcurrido un siglo desde que reposan en el lecho marino.

En Galicia, la protección y puesta en valor del patrimonio submarino es mejor que en otras regiones de la cornisa cantábrica, aunque aún está lejos del trabajo que se realiza en Cataluña o la Comunidad Valenciana. En la Costa da Morte reposan los restos de barcos como el SS Solway, descubierto en los bajos de Baldaio por Tono García, un submarinista recreativo. García señala que antes de las primeras legislaciones para proteger el patrimonio submarino, este estaba a merced de buzos que se dedicaban a desguazar los pecios a sueldo de las aseguradoras.

La custodia del patrimonio subacuático en Galicia es compartida entre la Xunta, a través de la Dirección Xeral de Patrimonio, y el Ministerio de Defensa. La unidad de buceo del Arsenal Militar de Ferrol realiza prospecciones marinas en colaboración con particulares, equipos investigadores y empresas privadas. Sin embargo, la información sobre los yacimientos sumergidos es sensible debido a que podría caer en manos equivocadas, como demostró el caso de la empresa Odyssey.

El arqueólogo David Fernández Abella considera que el estudio y recuperación del patrimonio subacuático se realiza de forma fragmentada y personalista. A diferencia de los estudios realizados en los castros, no se observa una planificación reglada ni un trabajo más amplio. El archivo de la Dirección Xeral de Patrimonio Cultural cuenta con un catálogo de 90 pecios, pero existe una variabilidad en el grado de conocimiento y conservación. Además, se tienen referencias de 628 restos que podrían ser considerados bienes patrimoniales.

En ocasiones, los hallazgos accidentales permiten rescatar del olvido los pecios y elementos que se encuentran bajo el agua. Cuando esto sucede, el descubridor debe notificar la localización a Patrimonio, que organiza con el Ministerio de Defensa la posibilidad de organizar una incursión para su análisis. Sin embargo, Fernández Abella destaca la falta de apoyo económico y una mayor divulgación de la arqueología submarina en la sociedad. Aunque el mar es un espacio fascinante, también es desconocido para muchas personas y su valor no se aprecia de la misma manera que los monumentos en tierra firme.